domingo, 8 de enero de 2017

Árboles de colección: Jazmín de invierno (Jasminum Nudiflorum) nº 1

El árbol que os traigo hoy a este blog es uno de mi colección al que tengo un especial cariño, no se si por los recuerdos que me trae, por el tiempo que lleva conmigo o por la dificultad que presenta esta especie a la hora de cultivarlo como bonsái, que no es poca.

¿Cómo entró esta especie en mi vida? Pues fue gracias a un antiguo libro de bonsái, que por cierto fue mi primer libro (Guía del Bonsái de Editorial Grijalbo) en el que aparecía un ejemplar muy viejo, con un tronco muy potente, una ramificación envejecida y retorcida y que acababa en unas finas ramas verdes y cubiertas de flores amarillas.

El jazmín de mis sueños

Y yo veía el que teníamos en el jardín y no paraba de pensar si yo algún día podría tener un ejemplar similar a partir de este. Y en 2001 y con el consentimiento de mi madre lo pasé a una maceta y así empezó su vida como bonsái (en el jardín lo recuerdo plantado desde aproximadamente el año 1981!)

Como os he dicho es una especie muy complicada como bonsái y durante estos 16 años he podido comprobarlo. Lleva mal la poda y el alambrado, secando ramas constantemente, eso si lo bueno es que durante el período de crecimiento genera bastantes aunque no siempre en el sitio que deseamos. Conseguir una ramificación leñosa y vieja con estos componentes es algo complicado, pero con paciencia y aprendiendo de los errores se puede conseguir.

Por 2006 a parte de lo comentado y debido a un problema en verano perdí toda la estructura que estaba trabajando y quedando únicamente unos pocos brotes verdes. A partir de ese momento y tras el disgusto decidí darle algo de carácter transformando las ramas principales en madera muerta y haciendo la nueva estructura con esas ramas que habían quedado.

Así empezó su etapa actual de formación en 2006

En 2009, después de una noche entera nevando
Así lucía en 2014, en su maceta Houtoku rectangular azul oscuro
Florecido en 2015

Poco a poco y años tras año, intenté darle una forma tradicional de bonsái, pero esta especie va por libre y ahora he decidido darle un aspecto más natural, con menos alambrado y más poda direccional. En el último trabajo lo he des alambrado, podado y alambrado muy someramente. Todavía le queda bastante pero ya va cogiendo forma y algunos detalles de árbol viejo que me gustan.

Vista trasera antes del trabajo

Vista frontal antes del trabajo

Vista frontal tras el trabajo

Vista trasera después del trabajo

Vista superior con la ramificación actual

Madera de las ramas que empieza a envejecer
Madera muerta

Raíces y madera muerta