domingo, 21 de septiembre de 2014

A veces dar un paso atrás es necesario...

Y hoy lo he tenido que poner en práctica. La morera que hoy os presento fue recuperada hace dos años del jardín, y cuando lo hice, sinceramente no se en que estaba pensando, ya que si en su momento hubiera sido valiente, la habría cortado a la altura necesaria para hacer un shohin. El resultado de la recuperación, el palo de escoba que os muestro a continuación...



Y actualmente, como no podía ser de otra manera, el palo había crecido por su parte más alta, afeándolo incluso más, sin ninguna conicidad ni intención de tenerla. Gracias a la madre naturaleza, un pequeño brote había crecido más abajo y tras darle algunas vueltas he decidido convertirlo en el nuevo ápice. Con la sierra y un rato de esfuerzo, le he dado un corte lo más oblicuo posible para que luego pueda disimularse mejor. Así mismo y con una gubia lo he rebajado todo lo posible para que luego al cicatrizar cierre bien la herida.

Así estaba en la actualidad

Y así ha quedado tras el corte. Hay que confiar en el nuevo ápice...

Al sacarlo y transplantarlo me he llevado dos gratas sorpresas. Primero el nebari espectacular, que al acortar el árbol va a ser increíble, y segundo como había enraizado por la parte posterior. Cuando lo saqué había un lado que no tenía ninguna raíz y lo que hice fue aplicarle algunos cortes y echarle hormonas de enraizamiento. El resultado, lo que veis en la imagen siguiente...



Como conclusión, y antes de mostraros el resultado del trabajo, deciros que examinéis bien vuestros árboles y que no tengáis miedo a cortar si lo veis muy claro ya que os puede evitar el perder el tiempo durante algunos años :-) El dejar el tronco muy largo o ramas es algo que suelo ver muy a menudo con árboles que se recuperan del campo, sobre todo por gente como yo con poca experiencia.


Un futuro shohin con mucho poderío!

Trabajo realizado el 21 de Septiembre de 2014