domingo, 7 de febrero de 2016

Transplantando mi Pino Negro (Pinus Thumbergii)

Este fin de semana ha tocado transplante de pinos. El que hoy os presento es un pino negro que adquirí hace unos meses (http://www.oreabonsai.com/2015/12/mi-nuevo-pino-negro-pinus-thumbergii.html) y que ya la tocaba el transplante.

Antes del transplante

Antes del transplante


La primera tarea, sacarlo de la maceta, que estaba tan apelmazada la tierra que tuve que romperla. A continuación y como en todos los transplantes de pinos empezar a quitar tierra y desenredar las raíces lo máximo posible. A la hora de quitar la tierra lo mejor es empezar por arriba y así vamos descubriendo el nebari. Una vez descubierto ya empezamos por abajo y quitamos toda la tierra posible y las raíces más largas. Como es un pino, lo recomendable es dejar al menos un tercio del cepellón y no quitar toda la tierra. Así el árbol puede seguir en simbiosis con las micorrizas del sustrato y nos aseguramos que el árbol va a salir de esta operación tan traumática (siempre cruzando los dedos, por supuesto). Al ir desenterrando las raíces me encontré con dos bastante gordas que estaban en la parte inferior. Como no veía el origen y el final estuve dudando de si cortarlas o dejarlo para un futuro transplante. Sin embargo al final me decidí y las corté.

Las raíces ya trabajadas

Para que las raíces se vayan acostumbrando, esta vez he usado una maceta de entrenamiento de mica rectangular, más grande de lo que debería ser, pero como he dicho para irlo acostumbrando a un recipiente de esta forma.


La maceta preparada

La mezcla usada, kiryuzuna y akadama a partes iguales. Además añado carbón vegetal en contacto con las raíces para que ayuden a estas a asimilar los nutrientes y para evitar podredumbre en las mismas.

La maceta con la mezcla de sustrato y el carbón vegetal

Ahora al invernadero y a esperar a que se recupere bien para seguirlo trabajando.

El pino acabado y listo para descansar