viernes, 8 de marzo de 2019

Cerámica, no siempre sale lo que uno quiere

Cuando uno empieza una maceta es muy difícil saber a priori cual va a ser el resultado final. Si todo va como más o menos esperamos, podemos intuir el resultado final, pero nunca sabremos con certeza si va a ser así o no. Quizás esto es lo bonito y además lo que hace que las macetas de autor sean piezas únicas.

Hoy os traigo uno de esos casos en los que pones muchas expectativas y al final el resultado acaba defraudándote. La idea era conseguir una maceta a dos esmaltes, uno negro por la parte baja y otro chorreando sobre este de tonos rojos, anaranjados, amarillos o verdosos (es lo que tiene este esmalte, que puede salir por cualquier sitio :-) ) 

Al final el negro se ha quedado más bien tirando a marrón, el naranja ha cumplido sus expectativas, pero en algunas zonas se ha retraído, dejando a la vista el barro, y donde se juntaba con el esmalte negro, ha burbujeado quedando con aspecto de churruscado. En fin, me quedaré con que es una maceta única, un poco feucha, pero única.

A continuación los detalles que os comento.

La maceta terminada, ahora a secar y bizcochar. Qué buena pinta!

Ya está esmaltada, ahora a cruzar los dedos.

Acabada... y ¿ahora qué?

La unión de los dos esmaltes es un poco desastrosa y además hay zonas donde no ha cogido bien el esmalte

Con lo bonito que quedaba el esmalte naranja-rojizo o rojo anaranjado!

Sin embargo aquí se ha retraído...

...y aquí tres cuartos de lo mismo.

Dichosas burbujas...se ha churruscado...

Quizás me esperaba algo parecido a esto, pero por debajo más oscuro.