miércoles, 1 de abril de 2015

Transplantando un acer palmatum deshojo

El arce que hoy os presentó lo adquirí este fin de semana en un centro de jardinería, recién aterrizado de Japón. Me interesó bastante el movimiento del tronco y la cantidad de ramas que tenía para poder afianzar la ramificación primaria y desarrollar la secundaria y terciaria.




Aunque no suelo acostumbrar a transplantar los árboles que recién incorporo a mi colección, ya que prefiero que estén una temporada sin traumas para que se acostumbren bien a su nuevo entorno, en este caso y tras analizar el cepellón era muy, pero que muy necesario transplantar ya. Como puede verse en la foto siguiente, el sustrato en el que venía el árbol era bastante malo y se observaban ya raíces saliendo del mismo. Es más, al regarlo, el cepellón duraba húmedo muy poco tiempo, síntoma de que estaba colapsado.


Como ya me imaginaba que tenía que transplantar nada más que el árbol llegara a casa, el mismo día que lo adquirí, también compre una maceta japonesa marca Houtoku que me llamó la atención por su acabado.

Ayer y para no demorar más el trabajo me puse manos a la obra y aquí os dejo el resultado fotográfico del mismo. Espero que también os ayude para que sepáis como se procede, o mejor dicho, como realizo yo los transplantes de mis bonsáis.

Mis suposiciones eran correctas, el cepellón estaba completamente colapsado

El resultado tras desenredar y desenmarañar las raíces

La maceta Houtoku, las rejillas para los agujeros de drenaje y los alambres para sujetarlas

Colocadas las rejillas de drenaje

Sujeción de las rejillas. Doblo las puntas del alambre para que sea más resistente y no nos cortemos al coger la maceta

La maceta con sus rejillas y con los alambres para sujetar el árbol

Rellenamos la maceta con sustrato (70% Akadama y 30% Kyriuzuna) dejando un montículo en el centro para asentar bien el árbol.

Situamos el árbol con las raíces ya cortadas y lo sujetamos bien a la maceta con los alambres

Detalle de la sujeción. Es importante que el árbol no se mueva para que no se dañen las futuras raíces que se generen

Cubrimos las raíces con sustrato y con los palillos metemos bien la tierra entre las raíces para que no queden bolsas de aire

Cuando acabamos con los palillos, cubrimos bien las raíces y asentamos el sustrato

Regamos abundantemente hasta que el agua salga limpia por los agujeros de drenaje

El arce transplantado a la espera de la poda

Una vez que hemos transplantado el árbol ya solo nos queda podar y aclarar ramas para balancear el volumen de la copa con las raíces que hemos cortado así como ir definiendo el futuro diseño del árbol. Y el resultado final es el siguiente.